jueves, 23 de febrero de 2017

APRENDIENDO A PENSAR EN HISTORIA MODERNA

Siempre me ha parecido una obra impresionante. Por el notabilísimo estudio de la anatomía masculina. Pero especialmente por la la idea que transmite: el ser humano se define esencialmente por la acción misma del pensar. En nuestro sistema educativo hay pocos momentos para pensar. Y este tendría que ser una de las grandes metas de nuestra educación: pensar y aprender a pensar. ¿Se puede conseguir? Pregunta retórica. Se aprende a pensar pensando, evidentemente.
En primer lugar, hay una exigencia básica: crear el clima. Y ello pasa por el silencio. El silencio en el aula facilita la concentración. Tengo un curso de insoportables impertinentes. En consecuencia, sus dificultades para el aprendizaje son cuantiosas, tantas que suspender es una costumbre para la inmensa mayoría.
Muchos profesores se conforman con decir: "Que buenecicos son; qué bien se portan". Se trata, muchas veces ( no todas ) de la mismísima apatía, del sopor que invade cuerpos casi inertes. Cuando hablo de silencio me refiero a concentración en la tarea de elaborar el pensamiento.
Vayamos al grano. Hace unos días he iniciado los temas correspondientes al mundo moderno en Secundaria. Estos temas forman parte del cirrículo de 2º curso. He empezado con un recurso muy clásico: el cuadro de Hans Holbein, Los dos embajadores, una obra que el alemán pintó en Inglaterra en 1533. El cuadro ha sido tenido como el exponente máximo de esa modernidad europea. Pero, en un cuadro tan enigmático, que echa mano de recursos estilísticos tan complejos como ocultos bajo las apariencias, no basta con ver. Es necesario investigar. E investigar, incluso, significa haber analizado, cosa que no siempre se hace, los estilos artísticos medievales. De lo contrario, no se puede percibir el camino recorrido por el cambio y los mecanismos nuevos que son fruto de la nueva escala de valores que el Renacimietno va consolidando a lo largo y ancho de Europa.
La fase de investigación del alumno es importante. No sólo consolida su capacidad de acción autónoma, sino que debe impulsarle a superar el valor de las apariencias con el objeto de descubrir los códigos de expresión presentes en un cuadro de tamaña complejidad.
He desarrollado esta experiencia y el resultado es bastante positivo. Por otra parte hay otra cuestión que no conviene descuidar. Ya que estamos inmersos, y nuestros alumnos más, en una cultura de la imagen. Una cultura donde la imagen lo es todo, lo expresa todo y lo confunde todo, es preciso hacer ver a nuestros alumnos que del pasado también hay imágenes. No hay tele, ni cine ni fotos, pero sí otras imágenes como las que proceden de la pintura. Y son muy valiosas. A los profesores esto nos parece una obviedad. No lo es tanto para nuestros alumnos.
Otro día habrá que volver sobre el texto. El texto es importantísimo porque muchos de nuestros estudiantes no leen prácticamente nada, y sus modelos son ágrafos. En todo caso, tenemos que seguir en la brecha e impulsar el pensamiento en el aula. Eso de conformarse con el libro de texto y sus ejercicios para idiotas no funciona y nos reduce a máquinas que se sientan tras una mesa y mandan tareas sin más. El profesor estático, dependiente del libro de texto, incapaz de estimular el pensamiento de sus estudiantes, empeñado en hacer hasta la última tarea de cada tema tal como plantea el libro de texto es realmente un cáncer en una profesión que necesitar resurgir. Pero este resurgimiento pasa por estimular el razonamiento de nuestros estudiantes.


miércoles, 22 de febrero de 2017


PROPAGANDA IDEOLÓGICA EN LA ESCUELA O CÓMO ALGUNOS CENTROS EDUCATIVOS DEJAN DE SERLO

La imagen que encabeza este escrito es sumamente elocuente. Se trata de una escuela finlandesa de la ciudad de Tampere. Seguramente sería imposible de encontrar aquí. ¿Por qué? No por las imágenes religiosas que inundan el fondo del aula. Muchos de nuestros centros religiosos están, lógica y legítimamente, repletos de ellos. No hay nada que objetar. Sin embargo, pocas aulas de España tienen libros de consulta. Está presente el sacro-santo libro de texto, cuyo imperio viene bien a muchos. Entre ellos a muchos docentes, no lo niego.
¿Hay ideologización en esto? La respuesta no se puede dar simplemente con una imagen. Se trata de un centro religios, está claro, y su orientación es claramente también cristiana. Una parte de la formación está orientada a la difusión de valores cristianos. Harina de otro costal es la mediatización de las materias de estudio por el mensaje cristiano. Y esto ya no lo conocemos. No sabemos si el creacionismo, que, al parecer está haciendo estragos en Norteamérica, ha ahogado todo estudio de la teoría evolucionista. Por poner un ejemplo.
Estoy escribiendo esto para, de paso, recuperar mi interés por este blog, que tenía ya olvidado y más que olvidado. Vengo de asistir a un curso de formación. De esos que los profesores hacemos fuera de nuestro propio horario, echando, pues, más horas al cuerpo. El tema del curso es el trabajo por proyectos, un tema bastante viejo, por cierto, pero que, como tantas cosas, se ha puesto de moda. Los ponentes: tres miembros de un centro concertado. Llega la parte de historia al final de secundaria. Oigo disparates: empezar por el siglo XXI tratando de la inmigración actual, terminar con los ilustrados, y algunos otros aspectos discutibles. 
Con esta metodología parece que los profesores de geografía e historia nos conformamos con poco. Es decir, tendemos a descontextualizar los procesos históricos, reducidos los conceptos a dos cosas, pasamos por alto la multicausalidad, pieza clave del pensar históricamente. En fin, que he llegado con cierto cabreo.
Por si estas cosas no fueran suficientes, comento ahora el tema de la motivación. Iniciados y no iniciados saben que para aprender cualquier cosa hay que estar motivado, sobre todo en el siglo XXI, en el que la tontificación de los jóvenes ha progresado tan adecuadamente. Pues cuando mis colegas del centro educativo que nos da el curso se ponen a hablar de los elementos de motivación viene la sorpresa. El motivador o disparador, como ellos lo llaman, es un video infumable de su propia factura. En el mismo podemos ver a los profesores disfrazados de aristócratas (empelucados, vamos) y de tercer estado (porque evidentemente con esos hábitos sólo pueden ser de allende los Pirineos, más que de L´Horta), bailando. Solo me faltaría que bailar en mis clases. Seguro que atraía la atención de mis alumnos. Pero tras los bailes versallescos vino lo auténticamente preocupante: una sucesión de imágenes donde el anterior rey era asimilado al rey absolutista, se le veía en su yate, con los líderes de Arabia Saudita, y con rótulos en la parte inferior de la imagen referentes a la desigualdad, al poder; para qué seguir: la consigna parece ser destruir la monarquía como sea; se me olvidaba: con imágenes de Urdangarín y su esposa Cristina. Como propaganda política queda perfecto. Pero como video para la clase de historia resulta una manipulación vergonzosa.
Yo creía que tratábamos de educar en libertad y para la libertad. Pensaba que tratábamos de dar instrumentos para pensar. Veo, sin embargo, que otros hacen propaganda política en sus clases. Me pregunto si una propaganda tan nefasta puede hacerse, bajo la óptica católica en centros concertados de esta religión. Sinceramente, creo que no.
Valencia, 22 de febreo de 2017.


MEMORIA HEBREA EN EL ARTE CRISTIANO EL TEMA DE DAVID COMO NEXO DE UNIÓN ENTRE EL JUDAÍSMO Y EL CRISTIANISMO. Rey David de la cate...